sábado 13 de agosto de 2011

El hombre que hizo de la realidad, fantasía


Conocido como el cocreador de El Eternauta, junto al guionista Héctor Germán Oesterheld, falleció tras luchar contra las secuelas de un accidente cerebro vascular. Fue uno de los últimos iconos de una época “dorada” de la historieta argentina.

Cuando Francisco Solano López dibujaba sus personajes, concentraba la verdad en sus ojos de tinta. No importa qué período de su extensa carrera se estudie, en la mirada de cada una de sus viñetas es posible encontrar la expresión que la definía. Desde la madrugada de ayer, cientos de esos ojos de papel están cerrados. Los de El Eternauta –Juan Salvo–, Helena, Martita, Favalli, Rolo, Slot Barr, Evaristo, y también los del propio Solano, quien falleció tras luchar contra las secuelas de un accidente cerebrovascular que sufrió a comienzos de mayo pasado.

En el último tiempo, su obra había sido releída y revalorizada en distintos ámbitos políticos, sociales y culturales. En el mundo del comic su obra ya era largamente reconocida. Su partida es la de uno de los últimos iconos de una época industrial “dorada” de la historieta argentina. Un representante de un medio que ya no es en volumen, estructura, tema ni estilo como entonces, pero que reconoce la herencia indispensable de su obra. Solano López era conocido como el cocreador de El Eternauta, junto al guionista Héctor Germán Oesterheld –desaparecido por la última dictadura militar–. Sus viñetas de una Buenos Aires cubierta de copos mortales son emblemáticas y se recuerdan siempre que cae agua nieve. Cuando en 2007 efectivamente nevó en Capital Federal, este diario hizo tapa con sus trazos, que permanecen en la memoria colectiva a 54 años de su publicación original.

Aunque es su obra más conocida, a lo largo de más de seis décadas trabajando sobre el tablero forjó otras decenas de personajes, historias y mundos junto a cantidad de guionistas argentinos, como Guillermo Saccomanno, Ricardo Barreiro y Carlos Sampayo, y también autores extranjeros. Esa, sin embargo, fue su obra cumbre y recientemente había vuelto a ser profundamente apreciada desde el ámbito político por los valores que encarnaba, a la vez que un resurgente ambiente historietístico honraba su grandeza.

Era dueño de un estilo de dibujo realista sin importar qué técnica ni materiales empleara. Un dibujante de la vieja escuela, de cuando las revistas serializadas de aventuras marcaban el ritmo de la producción. Tenía un dominio excepcional de la figura humana y era un gran dibujante de rostros. En particular sobresalían los gestos que imprimía a sus personajes y las miradas. En una entrevista a este diario, en 2007, contaba que eso se debía a que había estudiado mucho a los pintores impresionistas ingleses, quienes lo habían conmovido profundamente, y cuyo talento trataba “de emular humildemente”.

Murió a los 83 años y, pese a su edad, todavía trabajaba, o al menos lo hacía hasta el ACV que le afectó la garganta, lo mantuvo internado primero y en recuperación después. Hasta entonces era posible encontrarlo con su ayudante en el departamento de la calle Sánchez de Bustamante, donde solía atender las entrevistas que le hacían. Una mirada atenta descubría concentrada en el pequeño living una vida entera dedicada al dibujo. Solano López nació en 1928 y comenzó su carrera como dibujante de historietas en 1953, junto al guionista Roger Plá en la serie Perico y Guillermina. Tenía 25 años y, poco después, empezaría a ilustrar los guiones de Oesterheld. En 1957 el guionista fundaría la editorial Frontera y junto al dibujante cambiarían las viñetas argentinas con El Eternauta. Se publicaba como serie y su primera entrega fue publicada el 4 de septiembre, fecha por la que hoy se celebra con fuerza de ley el “Día de la Historieta Nacional”.

Es llamativo enterarse de que las páginas originales de esa obra fundamental de las viñetas argentinas no están en el país, sino en manos de un coleccionista italiano. Hace poco una editorial francesa publicó el libro a partir de esos originales y el propio Solano López comentaba sorprendido que allí había redescubierto un montón de detalles que había olvidado, merced a las falibles impresiones de la época en la que fue publicada originalmente, y sobre las cuales se hicieron las sucesivas reediciones.

Cuando el proyecto de editorial Frontera cayó, Solano se radicó en Europa y trabajó para la editorial inglesa Fleetway hasta mediados de los ‘70, cuando volvió al país. En 1976 la editorial Record lo convenció de continuar El Eternauta junto a Oesterheld. Fue una saga todavía más jugada políticamente, con Oesterheld ya integrando Montoneros, y Gabriel, hijo del dibujante, siguiendo un camino similar. Fue el propio Gabriel quien marcó los siguientes pasos del dibujante, cuando lo secuestró un grupo de tareas de la dictadura. Entonces Solano López recurrió a viejos conocidos de estudios en el Liceo Militar y consiguió liberarlo, a cambio del exilio en España. Allí creó Ana e Historias Tristes, sobre cuentos de su hijo, en lo que son varios de sus relatos más potentes y desgarradores.

Más tarde se radicó en Brasil y desde allí trabajó para editoriales norteamericanas. En su largo periplo acumuló personajes y series, siempre con un nivel notable, como Bull Rocket, capítulos de Ernie Pike, Slott Bar, Ministerio, Rolo el Marciano (las dos últimas publicadas un año y medio atrás por Página/12), Joe Zonda, Evaristo, Calle Corrientes o La guerra del Paraguay.

El de la infausta guerra de la Triple Alianza era uno de sus proyectos más valorados, ya que además de llamarse igual, era descendiente directo del presidente paraguayo al que las tropas argentinas, brasileñas y uruguayas derrocaron con la venia británica. Podía hablar horas sobre historia latinoamericana y de ese episodio en particular.

Sin embargo, jamás podría abandonar a Juan Salvo y las aventuras de quienes sobrevivían a la invasión extraterrestre. En 1997 retomó el personaje, esta vez con Pablo “Pol” Maiztegui en los guiones. Juntos crearon El mundo arrepentido. Más tarde harían otra continuación que funcionaría como metáfora del dominio neoliberal que cambiaba el poderío militar por los espejitos de colores. Luego, Juan Salvo, eterno viajero del tiempo, recorrería el cosmos buscando a su esposa, en La búsqueda de Elena. El año pasado, y en una colección bajo su dirección, publicó El Eternauta: el perro llamador, con la intervención de varios de los mejores dibujantes de las generaciones que siguieron el legado de Solano. Hasta hoy seguía en proceso una nueva historia que aguardan editores argentinos e italianos, ilustrada por el rosarino Carlos Ariel Barocelli, bajo la supervisión del maestro. La historia original, en tanto, se estaba republicando en la contratapa del matutino Tiempo Argentino. Y en Télam ilustraba la “sitcom” Sección imposible.

Curiosamente, durante mucho tiempo Solano López había tenido una mirada crítica de las intenciones políticas de Oesterheld en su obra cumbre. La progresiva radicalización del guionista, que hacia el final de su colaboración le pasaba los guiones desde la clandestinidad, generaba debate en la dupla. Los últimos años, sin embargo, habían suavizado el recuerdo y –explicaba en una entrevista reciente– había comprendido y aceptado con orgullo que los jóvenes leyeran en El Eternauta una serie de valores con los que identificarse y por los cuales luchar. En este contexto, agrupaciones kirchneristas habían retomado el dibujo clásico de Solano cambiando el rostro de Salvo por el de Néstor Kirchner y, luego, el de la presidenta Cristina Fernández.

Generaciones leyeron su obra y en cualquier charla que ofrecía se podía ver a lectores de todas las edades acercársele en busca de una firma suya. Bastaba su aparición en la presentación de un libro para que la charla se interrumpiera para recibirlo con aplausos de pie. Cuando el noveno arte local tuvo su “Espacio Comic” en la Feria del Libro de Buenos Aires 2010, se entregó un Premio que llevó su nombre, y cuyo jurado integró. Contra la ortodoxia de sus fieles más estrictos, Solano López votó por obras surgidas al amparo de nuevos tiempos y modos creativos. Para mejor guión, por ejemplo, se decidió por Cena con amigos, que llegó al papel tras publicarse al calor de los blogs. Para las categorías Mejor Dibujo y Mejor obra integral, en cambio, optó por Nocturno, de Salvador Sanz, serializada originalmente en la revista Fierro, y con influencias notorias de la narrativa oriental.

En los últimos años, con el reverdecer de la historieta local y el resurgir de los eventos dedicados a las viñetas argentinas, Solano López recibió multitud de homenajes. Todo el tiempo era invitado a muestras y convenciones en todo el país, e incluso en el exterior. Se seguía sorprendiendo y aceptaba halagado, siempre que su físico se lo permitiera, pues su avanzada edad hacía que se cansara rápido.

Solano se inscribe ahora en un año de dolorosas pérdidas para el noveno arte local. Sólo en 2011 fallecieron también el humorista gráfico Penni, el ilustrador Eduardo Santellán y el fundamental guionista Carlos Trillo. Solano se fue, pero dejó todo para que sus lectores disfruten. Sólo queda decirle gracias, Maestro, y hasta la próxima nevada.

miércoles 1 de junio de 2011

Leonard Cohen, Príncipe de Asturias

El poeta y cantante canadiense fue galardonado con el Premio de las Letras 2011 por contar la vida "como una balada interminable" y haber creado "un imaginario sentimental" en el que se funden la poesía y la música. Desde Oviedo, el presidente del jurado, el exdirector de la Real Academia de la Lengua, Víctor García de la Concha, afirmó que si bien Cohen es más conocido como cantautor, "antes fue poeta y novelista, más poeta que novelista".

Cohen, quien cumplirá 77 años en septiembre, tiene una obra literaria que "ha influido en tres generaciones de todo el mundo", recordó el jurado. García de la Concha subrayó que Cohen ha seguido "la vieja tradición que viene desde la Edad Media" de conectar "la poesía y el canto", y Rosa Navarro, por su parte, lo definió como "un nuevo juglar". "No tiene el mismo calado desde el punto de vista de creación literaria" que los otros finalistas -Alice Munro o Ian McEwan-, pero "llega a mucha más gente que a un grupito de expertos", explicó la catedrática de literatura de la Universidad de Barcelona al valorar la "divulgación" que obtiene así el Premio.

Este trovador de voz cavernosa, nacido en Montreal en 1934, profesa una fuerte admiración por el poeta español Federico García Lorca, a quien dedicó la canción "Take this Waltz". De gran profundidad poética, Cohen comenzó a escribir poemas a los 16 años y a los 22 publicó su primer título "Lets us compare mythologies", también inspirado en Lorca, y en 1961, publicó su segundo libro "Spice box of earth".

El escritor Fernando Sánchez Dragó, otro de los integrantes del jurado, resaltó que Cohen ha bebido de "todas las peripecias culturales, literarias y espirituales de nuestro tiempo", como "los 'beat', los hippies, la fuga del Mediterráneo, los amores, las drogas, el budismo zen, el vedanta o el chasidismo judío".

J.J. Armas Marcelo recordó, a su vez, que hace años que el Premio no recaía en un poeta, ensalzó la "curiosidad intelectual" de Cohen para "estudiar a fondo el misticismo oriental", que le hace ser muy reconocido en Asia y no sólo en América y Europa.

Leonard Cohen ya fue candidato este año a otro Príncipe de Asturias, el de las Artes, prueba de su "dualidad" como escritor y cantante destacó la directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, quien recordó que mucha gente ha "vivido, cantado, enamorado y pensado" con sus letras. De hecho, otro miembro del jurado, el crítico literario Andrés Amorís, cree que Leonard Cohen "no es un cantante extraordinario pero sí un poeta extraordinario, como (Jaques) Brel, (Bob) Dylan, Georges Brassens", mientras que, en ese mismo sentido, Armas Marcelo le comparó con Joaquín Sabina, Eric Clapton y Luis Eduardo Aute.

La decana de Humanidades de Harvard, Diana Sorensen, opinó que, una vez más, el Príncipe de Asturias se "adelanta" a lo que "los medios culturales son capaces de captar", que, según augura la profesora argentina, será un resurgir del mundo literario y musical de Cohen, especialmente en Norteamérica.

El Premio de las Letras, que este año recibió 32 candidaturas, fue entregado en 2010 al escritor libanés Amin Maalouf, y en ocasiones anteriores lo obtuvieron, entre otros, Ángel González, Delibes, Gonzalo Torrente Ballester, Mario Vargas Llosa, Camilo José Cela, Paul Auster, Günter Grass, Susan Sontag, Ayala, Mutis, Magris, Ismail Kadaré, Nélida Piñón, Margaret Atwood y Arthur Miller.

Este es el quinto de los ocho premios Príncipe de Asturias de 2011 -dotados con 50.000 euros, que serán entregados en otoño en el Teatro Campoamor de Oviedo.

#- nota extraída de la edición on line de Pagina 12.

domingo 1 de mayo de 2011

El Cruce: músicos de profesión y de acá

El sábado 23 de abril pasado se presento El Cruce en el Centro Municipal de Cultura de Santa Rosa. Y Sonar estuvo ahí. Mauricio Ponce (guitarra), Hernán Basso (bajo y piano), Marcos D'Atri (percusión), Sergio Bongiovanni (saxo tenor y alto), Marcelo Porcel (guitarra), Isaías Gadán (batería) y Pablo Rodríguez (batería), todos ellos músicos locales, ofrecieron un repertorio propio de música popular contemporánea. El grupo se formó en febrero de este año pero la historia se remite unos diecisiete años atrás cuando Hernán Basso y Mauricio Ponce, los responsables de la composición, se juntaban a tocar temas de Jazz y Latin, covers de muñecos como Miles Davis, Charlie Parker o Paquito D´ Rivera. Luego cada uno siguió su propio camino. Los demás integrantes venían transitando sus respectivas rutas, largas también. Unas muy largas como es el caso del Chelo Porcel y Sergio Bongiovanni, a quienes desde hace varios años se los puede ver arrullando notas en escenarios bien plantados. Estudiaron, algunos se convirtieron en profesores de música. Hasta que este año los Cruce se cruzaron y decidieron por fin plasmar algunas ideas que venían latiendo hacía tiempo. Sumando a estas raíces influencias como Piazzolla, Satie, Bartók y Frisell, el resultado final es una música popular, en tanto contiene una importante base de Folklore tradicional argentino además del Jazz, y contemporánea, en tanto que de tradicional tiene muy poco ya que partiendo de géneros precisos y buscando una vuelta particular suenan como un híbrido de armonías y ritmos, una fusión que no puede ser más que y sencillamente definida como música de acá y de ahora. Ciertamente que sea de acá resulta algo para destacar. Santa Rosa tuvo Blues, Funk, Rock and Roll, Punk, Jazz, Folklore, y muchos colores más, pero hasta el momento resulta difícil hallar un antecedente local de este género musical. ¿Cómo más definirlo? Digamos. Siete chavales leyendo partitura, ejecutando su instrumento con una técnica no precisamente de novatos, por momentos tomando largos silencios escuchándose entre ellos, sin ansiedad maduros, con una actitud casi
contemplativa, dejándola ocurrir y participando justo ahí, donde a cada uno le toca ¿Música intelectual podríamos llamarla? Tal vez, no sé ¿Cómo llaman ustedes a lo que hace Spinetta? Como fuere, no hay dudas que es una propuesta nueva para un público muy específico. Uno que antes tenia que ir a las grandilocuentes y neuróticas ciudades para mover el piecito y sentir ese tipo tan particular de placer que produce el estímulo de un lenguaje complejo, ese que pega en las cabezas que han tenido demasiado de algo y quieren más (en este caso mucha música escuchada). Ahora Santa Rosa suma diversidad a su agenda. El Cruce son literalmente músicos de oficio. Y es para disfrutar.

lunes 25 de abril de 2011

Sonar Noticias: Ataque a Radio Minka

APN - Los vecinos de Barrio Malvinas de de San salvador de Jujuy luchan por sacar una planta transformadora de energía que lleva más de 10 años en el lugar y cuyo campo electromagnético ya ha enfermado de cáncer, leucemia, diabetes a mucha gente y matado a otros tantos. Radio MINKA apoya la lucha de los vecinos, por eso la empresa privatizada de energía eléctrica, EJESA, nos exigió vía carta documento que dejemos de pasar un spot en donde denunciamos todo esto.
Hace más de dos años que venimos apoyando la lucha de los vecinos del Barrio Malvinas en nuestra capital jujeña, ¿Por qué luchan ellos?

Luchan por sacar una planta transformadora de energía del corazón de su barrio, una planta que está a 50 metros de una escuela y a 20 de casas de familia. Entre otras cosas el campo electromagnético que emana la planta, ya ha enfermado a muchísimos vecinos del barrio y matado a otros tantos. Cáncer, leucemia, diabetes, abortos repentinos y malformaciones son algunas de las cosas que está produciendo en los vecinos del barrio esta transformadora que ya lleva más de 10 años en el lugar.

Según datos y requerimientos científicos, esas plantas tienen que estar a más de 10km de zonas urbanas. Muchas veces se fue a hablar con la empresa (EJESA), con el gobierno y la legislatura, ninguna respuesta favorable se obtuvo, se hicieron movilizaciones, escraches, volanteadas, cines abiertos y nada. Los vecinos siguen muriendo, a fines del año pasado falleció un conocido vecinos que dejo siete niños pequeños.
Desde los vecinos se plantea que a la planta la necesitamos, pero que la trasladen, no la podemos tener en el barrio a costa de la vida de nuestra gente, pero parece que a la empresa de energía, le cuesta menos ver morir a los vecinos que hacer la inversión necesaria.

Lo último que sucedió, fue que la empresa nos mandó a nosotros (Radio Minka) una carta documento en la cual nos exige que dejemos de pasar un spot en donde nosotros denunciamos todo esto, la carta dice que de no hacerlo, procederán a tomar acciones legales tanto civiles como penales. Es un claro ataque a la libertad de expresión y un intento más de judicialización de la protesta social.
Nosotros no podemos dejar de pasar ese spot porque somos el único medio que levanta la voz de los vecinos en lucha y además, también somos vecinos de la planta.

Necesitamos rodearnos de toda la solidaridad posible de organizaciones, radio comunitarias, medios en general, partidos políticos y demases, necesitamos la solidaridad de todo nuestro pueblo para frenar los ataques de EJESA.

Por eso estan llegando comunicados en solidaridad de todas partes de nuestro país y de Latinoamérica para mostrar que aunque estemos en una provincia chica y relegada de la Argentina, no estamos solos y no nos van a poder hacer lo que quieran , y menos acallarnos. Si no nos cuidamos entre el pueblo mismo, ¿Quién lo hará por nosotros?

Colectivo MINKA de Arte y Comunicación - Jujuy - Argentina

Agencia Popular de Noticias

lunes 18 de abril de 2011

El Viaje de Quique ... Primer Parte: Tilcara

Hola gente. Aquí los motoqueros reportándose desde Tilcara. Oigan, no es poca cosa lo hecho hasta aquí. Vamos por partes dijo Jack. Para los que no lo saben, hace algunos meses pasó por casa a tomar unos mates el hijo de Alicia y Enrique Cataudella que son los dueños del Camping Los Quijotes en San Marcos Sierras. Nos conocemos desde hace muchos años. Diego, 31 años, cumplirá 32 el 29 de Abril, día del animaaaaalll, pleno viaje si la cosa sigue así. Bueno, decía, pasó Diego por casa y dijo que se iba al Macchu Picchu en moto. Dije yo que lo acompañaba. Pero si vos no tenés moto. La pido. Pero si en tu puta vida te subiste a una moto. Aprendo. Total que Luciano De Gatica, odontólogo de Luján, pcia de Buenos Aires, me prestó su Honda Magna 500 mod 85 con mas kilómetros que el Gato y el Mancha (a ver, goggleame o wikipediame Gato y Mancha). La fuí a buscar, rendí Moto 1 con el dueño y al día siguiente me largué por la ruta de Luján a Campana con los cuatro cilindros y los cuatro carburadores consumiendo mas combustible y energía que Fukushima. De ahí a Rosario. Apoliyada en casa de Pablito Azqueta y al día siguiente el tramo hasta Córdoba vía vieja ruta nueve. En Villa María me subí a la autopista y llegué a lo de Julio Villarroel con total felicidad.
Boludo uno. Queriendo meter la moto en el garaje de Julio, paff, pierdo el equilibrio, moto detenida y al piso con toda las de la ley. Las de la ley de la gravedad. Newton y la p... Una jovencita que por allí pasaba vió a dos viejos hechos bolsa tratando de levantar, infructuosamente, claro, una moto mas pesada que un Stenway cuarta cola. La niña ofreció su ayuda avergonzando profundamente a ambos sexagenários.Día siguiente y con la compañía de Diego en su Kawasaki 250, relizamos la travesía desde Córdoba capital hasta San Marcos Sierras.Boludo dos. Semáforo en La Falda, moto detenida... no se qué hice, paff, nuevamente al suelo con moto y todo. Gente que se arremolina alrededor mío, caído en el piso, preguntando quién me había atropellado, que había pasado, quién había sido el responsable... Yo, dije clarito, que soy un boludo bíblico. Al caerse la moto se rompe el parabrisas. Diego tiene el tino de recojer un pedazo que yo había abandonado por completo y que después sirvió para repararlo.Ya en casa, decido, a la luz de la opinión de un mecánico de Villa Giardino, de confianza de Diego, hacerle un cambio de aros a la vieja Magna. Allí comenzó un vía crúcis interminable. Les voy a ahorrar detalles. Los amigos del alma del viejo club Huracán, se pusieron inmediatamente a la búsqueda de algunas piezas verdaderamente inconseguibles. Tambíen lo hizo el propio dueño de la moto. Gracias a la insistencia de Diego, a una paciencia heredada de su padre y una tenacidad que viene de parte de madre, pudimos salir al fin el Jueves 14 de Abril, solo diez días después de lo planeado.El viaje se decidió sin fecha de vuelta, lo que facilita enormemente el disfrute y la posibilidad de ir solucionando problemas sobre la marcha.Primera etapa hasta Frías, Santiago del Estero. Hotelito Mediterraneo, 80 pesos la doble, atendido por un cotur que también tiene un almacén de ramos generales. El agua en el baño, en lugar de buscar la rejilla, iba directamente hacia el dormitorio, como si el piso de dicho baño hubiese estado construído por el negro Barrera. Para los no iniciados, constructor de San Marcos que nunca entendió que el agua no sabe trepar. Del colchón del dormitorio mejor no hablar. Cena dicharachera, jocunda, bien regada, whiskicito en el dormitorio, habano y disquisiciones varias sobre la inmortalidad del cangrejo. Gran ventaja, Diego no ronca, no le molesta el humo y no pide habanos. Impresionante compañero de viaje.Segunda etapa hasta Rosario de la Frontera, en Salta pasando por el borde de San Miguel de Tucumán. Frío, nublado, abrigados.Boludo tres. No se si esta es graciosa. Circunvalación de Tucumán. Diego adelante. Se le desprende la bolsa de dormir y al caer, se la traga la rueda trasera empujándola violentamente hacia el cuadro de la moto y frenando totalmente el giro de rueda a 80 kms por hora. Veo colear la moto, humareda producto del rozamiento de la goma con el pavimento. Solo la pericia del conductor evitó un desastre. Pasaban camiones gigantescos a una velocidad aterradora. Diego se detiene en la banquina, yo con un susto de aquellos, freno, voy a la banquina, piso inclinado, me detengo totalmente, a qué no saben lo que pasó?... si señores y señoras, se han ganado el renó Gordini de luxe, nuevamente pierdo el equilibrio y se produce el famoso boludo tres. Paff. Al piso con moto y todo. La dejo donde está, corro hacia Diego que estaba lo mas bien, lo mas bien cagado en las patas... Se acerca un motoquero y muy serio nos dice... qué están haciendo aquí? Era obvio que no estabamos armando un picnic. El tipo insiste mientras nos damos cuenta de que hordas de indocumentados se precipitaban por el terraplén en dirección nuestra. El tipo, ya lívido dice... desaparezcan inmediatamente, aquí te chorean todo, no te dejan nada, en el mejor de los casos lo que en la colimba tipificaban como AD. Por supuesto que corrimos hacia la Honda, gran esfuerzo para enderezarla, oraciones y plegarias para que no falle el arranque y pusimos piés en polvorosa o gomas en pavimento.En Rosario de la Frontera, hotel lindo, mas caro. Estabamos en Salta. Empanadas, dijimos. Vino tinto Valmont, lo mejorcito que había en Las Tinajas. Brindamos por mi vieja, que amén de dejarme la guita como para hacer este viaje, le gustaba mucho ese vino.
Me clavé media docena de empanadas pensando en el Dr Jorge Genesir, experto en diabétes de la ciudad de Córdoba. A la mañana siguiente, 110 de glucémia, el diabético ejemplar, pense que a este paso voy a ser inmortal. Tengo que hacer algún desarreglo serio.
Tramo hasta Tilcara. Muchos problemas de temperatura y ruidos valvulares en la Magna. Tengo la impresión que la vieja no puede seguir con este viaje hasta Macchu Picchu. Veremos hoy, con Diego desarmaremos el radiador y revisaremos el sistema de enfriamiento. Está tan ruidosa la magna que estoy pensando en cargarle gas oil directamente. No importa, nada nos detendrá. Al Macchu Picchu llegaremos. Ya estamos lo suficientemente al Norte como para no abandonar este viaje. Creo que a la moto hay que hacerle el motor completo. Vale la pena, está muy linda y muy entera a pesar del boludo uno, dos y tres. Y los que seguirán. Invertiré esa plata ya que Luciano dijo, la moto es nuestra Quique, hacé con ella lo que mejor te parezca. No es emocionante?Llegamos dificultosamente a Tilcara en busca de la casa de Carolina Pórfido. Notita. Había ido a buscar a sus tíos al aeropuerto de Jujúy, pasarían una semana con ella. Nosotros al hostel Colores. Bien hostel. Recontra hostel. Desensillamos, me saqué unas polainas hechas en la talabertería de Don Pesoa, con unos cueros regalados por.................Fijarse en las fotos, enseguida customizo todo lo que cáe en mis manos. Los mataperros de la moto tiene unos guardapiés de cuero que tambíén fueron hechos y diseñados en la talabartería de Don Pesoa. Queselevaser.Aquí estamos. Ahora hay asadito en el hostel de la turca Mariem. Lo estamos pasando bien. En los hosteles no te aburrís como en los hoteles. Tomamos mates con una cubana casada con un sudafricano, mientras dos chicas trataban de hacerse entender por una londinense. Los porros van y vienen. No gracias. Por ahora.Tilcara, dice Caro, es una cocolichada. Así la vemos, una mezcla de croterío con culorrotísmo de mucha guita. No me gusta. Tenía un mejor recuerdo de treinta años atrás. Bueno, pasa lo mismo con San Marcos Sierras. En fin. Hasta áquí vamos bien dijo el chancho y estaba en la puerta del horno.Los mantengo informados.
El Peter Fonda del subdesarrollo.
abrazos con coca y bica.
uncle

viernes 18 de marzo de 2011

Javier Malosetti regala un show imperdible


El próximo sábado 19 de marzo el genial bajista Javier Malosetti se presentará con su banda Electrohope para mostrar su disco “Ten”. Será desde las 22 horas y las entradas están en venta en el mismo Teatro Español, escenario del concierto. $40 y $50.


“La banda ya tiene poco más de un año, pero en comparación con otras que tuve -y que quizás duraron más tiempo que eso- hemos logrado en este corto tiempo un nivel de cohesión que me asombra y enorgullece por partes iguales. ¿A qué se deberá esto? A que además de talentosos son músicos muy jóvenes, a que no son músicos de jazz y a un poco de cada cosa. Lo que entiendo es que se han compenetrado y comprometido con la música en cuerpo y alma, haciendo de ELECTROHOPE su propia banda”, dice
Javier Malosetti, band leader.


“Era hermoso ver (y oír) como comenzaban a funcionar increíblemente cuatro chicos que no se conocían entre sí y que yo los conozco de situaciones y momentos diferentes. A Nico (Rafetta) lo conocí en las sesiones de Buscando un amor, el último álbum del genial Pappo. Con 25 años él era su pianista y yo escribí y dirigí la sección de vientos de ese disco. Tomi (Sainz) estudiaba a los 17 en una escuela de música donde di una clínica en la que participaban los alumnos tocando conmigo, y Hernán (Segret) y Damián (Carballal) venían con 16 años cada uno a tomar clases de bajo en casa. De los cuatro guardé los números de teléfonos fantaseando con incluirlos en algún proyecto algún día. Así fue que en el verano de 2008/09 estaban los cuatro, pisando con cuidado y de a poco, sonando cada vez más contundentemente y encendiendo mi imaginación a tope”, agregó Javier .
“Ten” representa varias cosas según el líder del proyecto e hijo del genial Walter
Malosetti. “Ten de tener, ten esto que estoy dándote, ten el número diez en inglés... me gusta mucho la palabra que conlleva una connotación de entrega, dar por algo a cambio”, define Javier quien además recuerda que es su décimo álbum.

El sonido de rock, fusionado con el blues, el jazz y la energía de la juventud que el cuarteto le dispara a Javier, representa un interesantísimo resultado que se podrá ver en Santa Rosa el 19 de marzo y al día siguiente en Ciriaco de General Pico (entradas a la venta en el mismo bar).

Organizan :Producciones Crack y Magna Jazz Producciones

JM Electrohope

Javier Malosetti – Bajo, Guitarra, Voz.
Nico Raffetta – Teclados.
Hernán Segret – Guitarra, Bajo, Voz.
Tomi Sainz – Batería.
Damián Carballal – Percusión, Road Manager.
Alejandro Giraudo – Operador de sonido.
Julián
Malosetti – Asistente.


http://www.youtube.com/watch?v=YEgPcQTVlv8&feature=player_embedded


jueves 17 de marzo de 2011

60X60 DOMINGO 20 EN EL ESPAÑOL - 21 HORAS


60X60 EN EL TEATRO ESPAÑOL


El 60x60 es un proyecto anual, coordinado por Robert Voisey, director del sello de música electroacústica Vox Novus, de Nueva York, que incluye 60 piezas de compositores de diferentes partes del mundo cuyos trabajos sean de una duración de 60 segundos o menor.

El próximo domingo 20 de marzo a las 21 se presentará Vermilion Mix 60x60en la sala mayor de nuestra ciudad. Cada año se seleccionan piezas que integran diferentes mezclas, en este caso Vermilion Mix, del que participan músicos de Canadá, México, Inglaterra, Francia, EE.UU., Escocia, Alemania, Brasil, Argentina, China, Holanda, Italia, Serbia y Grecia. Uno de los trabajos seleccionados, es de Fabián Racca, impulsor del Carbonoproyecto, quien convocó a artistas pampeanos en su mayoría y otros de provincias como Córdoba y Buenos Aires, para realizar obras a partir de cada uno de los 60 audios de un minuto, desde distintas manifestaciones (fotografía, danza, teatro, video, escultura, pintura y dibujo).

De este modo, esta presentación será la primera del 60x60 Vermilion Mix en Argentina. Esta versión es un multimedia que construye a partir del concepto de artes integradas, produciendo colaboraciones entre artistas de diferentes partes del mundo y autores regionales.

Los artistas que participan son Jimmy Rodríguez, Nicolás Márquez, Betina de la Cruz, Ana Belmonte, Alicia Vignatti, Daniela Rodi, Laura H., Ludmila Ayala, Lihue Pumilla, Silvana Staudinger, Vicky Corral, Lucas Ayala, Bibi González y Taller del patio, Nadia Grandón y La Espina, Rubén Schaap, Fabián Racca, Adriana Muñoz y alumnos del CREAr, Temponautas, Dini Calderón, Ricardo Echaniz, Santiago Echaniz, Laura González, Jimena Cabello, Alejandro Urioste, Florencia Pumilla, Gastón Balbo, Cristian Alcalde ‘Tian’, Micaela Basso, Lis Cofré, Federico Barabino, Ricardo Malsam Cabral, Sergio Ibaceta, Nora Urquiza, Oscar Nicola, Natalia Sapegno, Guillermo González Schain, Juan Pablo Bertolini, Mauricio Tolosa, Silvio Tejada, Julia Oliferuk, Mariela Arzadun, Shaisa X, Anna Badillo y alumnos, Marcelo Martel, Mariela González, Gabriel González Carreño, Margarita Solé, Laura Beckman, Natalia Dittler, Raquel Pumilla, Sergio Sarik, María E. Steibel, Juan Bautista Domínguez, Gustavo Valerga, Juliana Rodríguez Poussif y Diego San Miguel.

La entrada será libre y gratuita, y desde las 20 se podrá disfrutar de música de sala en un formato de instalación en vivo, a cargo de un grupo de músicos experimentales de La Pampa, Córdoba y Buenos Aires que colaboran en el evento.

La iniciativa cuenta con el auspicio de la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Santa Rosa y las firmas Horacio Raul Bustos, Asio, Renovales, www.bosquepampeano.com, el polirubro Inche Nen, la imprenta TSC y el Fotocine Club Pampeano.

Los organizadores comunican que encontrarán más detalles sobre el proyecto en www. carbonoproyecto.wordpress.com

martes 15 de marzo de 2011

Largas a Vargas


El escritor peruano Mario Vargas Llosa publicó ayer en España y Argentina una columna en torno de la polémica suscitada por la invitación a inaugurar en Buenos Aires la Feria del Libro. En el texto, el Premio Nobel de Literatura alude a Horacio González, cuya carta inicial a la Fundación El Libro generó la discusión. Aquí, la respuesta del ensayista.

Por Horacio Gonzalez

Como veo que usted ha escrito en El País y lo ha reproducido La Nación, algo que en ciertas épocas se llamaba un brulote, debo responderle. Pensé, Vargas, que todo estaba claro. Que la polémica que resta se haría de un modo adecuado. Escribo esta nota para seguir defendiendo que sea así, y para ello deberé insistir una vez más que donde usted, Vargas, ve barbarie, hay civilización. Entonces, daré largas a Vargas. Es cierto que mi primera carta se prestaba a interpretaciones de diversa intencionalidad (por eso, fue aclarada y para que quedara aún más clara, retirada por indicación de la Presidenta; había volado la imaginación de varios diarios y del propio Vargas Llosa, que recordó la censura de sus libros durante el gobierno militar, en una extrapolación que no la hubiera hecho mejor su estrambótico personaje, el locutor de La Tía Julia y el escribidor). Pero la carta, al decir “lo invito a reconsiderar” y otras expresiones parecidas, no intentaba dar ninguna indicación a las autoridades de la Feria contrapuestas a la presencia de Vargas Llosa, sino a seguir interpretando la inauguración como el espacio de la voz de escritores que evitaran las típicas efusiones de cruzados de una organización política, que ante cualquier crítica menor estallan al grito de “inquisición, inquisición”. Luego, bienvenida su charla. Está muy claro que nunca hubo una supuesta cruzada contra el cruzado, limitándole sus libertades al Sr. Marqués. Cualquier espíritu que sepa evitar las zancadillas del prejuicio, la arrogancia o la testarudez, sabe que no fue así. Pero es una pena que Vargas Llosa se deje llevar por sus relaciones peligrosas. Relaciones peligrosas es una novela del siglo XVIII escrita a través de epístolas. Algo me dice, pues, esta cuestión de las cartas. Acepto que aun siendo ellas ingenuas, pueden parecer aventuradas. El tema de aquella novela admite una descripción, el encanto del libertinaje, tema de Vargas Llosa. Ahora sé que también es tema del cual también debemos ocuparnos.

En sus cartas recientemente publicadas Vargas Llosa da prueba de su mala fe (pero poco sartreana en este caso), al creer que escribe contra censores y nacionalistas. Busca enemigos fáciles, a priori repudiados en el mundo globalizado en el que se mueve. ¿Qué peor que el inquisidor y el aldeano reducido a su necedad, el pobre individuo obturado por su cerrazón? ¿Contra eso discute usted, Vargas Llosa? Si es así, no es un polemista genuino, dispuesto a comprender razones y argumentos de sus contrincantes. Se mueve dentro de grandes cli-shés despojados de espesura, esos que le festejan las derechas mundiales. No vacila, en la cumbre de su fervor por la bravata –una fruición que domina a la perfección, pero con una superficialidad que en general no tienen sus novelas–, en arrojarnos a Ernesto Guevara o a Alberdi como inculpación, y al universalismo democrático y republicano como cartilla que no poseeríamos. ¡Meras argucias del pobre polemista mal informado!

Cuando usted escribió la saga de Roger Casemet, un alma conversa que pasa de su condición de agente humanitario del Imperio Británico hasta tornarse representante juramentado del Alzamiento protagonizado por la Hermandad Republicana Irlandesa, había demostrado mayor sensibilidad hacia las ideologías del siglo, los tormentos espirituales de los hombres combatientes o los rasgos mesiánicos de las raras criaturas antiliberales que pueblan el retablo revolucionario. Se dirá que el novelista promueve un interés especial por figuras que condenará en cambio el polemista de derecha, y que las dos esferas están separadas. Cierto, pero asombra la ligereza con que actúa con personas que no conoce, cuyo pensamiento no ha consultado, montándose así en previos eslabones de desprecio solventados por el grupo Prisa. En efecto, todo es muy rápido. No podemos comprender que como novelista alguien atienda bien las múltiples conciencias de sus personajes, y como polemista sea un prejuicioso señorcito, munido de sus certezas cortesanas, sin saber el significado real del episodio que lo involucra, paseándose por el mundo impartiendo condenas episcopales y dando cátedra sobre cómo fingirse víctima y actuar como un damnificado, que no lo es. No sabíamos cuánto le gustaban Alberdi y Che Guevara, señor Vargas Llosa, si no lo hubiéramos invitado a alguna mesa redonda sobre estos temas. Pero entonces allí sería necesario considerar diversas cuestiones. Nuestro universalismo parte efectivamente del concepto de pueblo-mundo de Alberdi, expresado en oportunidad de su oposición a la guerra contra Paraguay y la simultánea guerra Franco-Prusiana. Habría que ver qué piensan sus actuales amigos sobre esos puntos. No es el mismo universalismo del abstracto cosmopolitismo globalizado, sino que es el internacionalismo con atributos libertarios, que en nuestro caso mucho inspiramos en un Jorge Luis Borges, estación que queda muy lejos de la parada Vargas Llosa.

Le informo, mi amigo, que la Biblioteca Nacional de la Argentina, entre sus tantos linajes histórico-literarios (el morenista, el groussaquiano, el nacional-popular democrático), cultiva el de Borges, especialmente en lo que se refiere al tratamiento de las fantasmagorías complementarias de la historia. Hay una de ellas, la del “tema del traidor y del héroe” que usted, Sr. Vargas Llosa conoce bien, pues en él se inspira para escribir El sueño del celta. A condición de que esa circularidad de figuras contrapuestas no paralice la historia, es un buen ejercicio ético para cultivar una prudencia esencial para juzgar los grandes caracteres del movimiento social. Si Vargas Llosa sabe de esto, ¿por qué insiste en un juego menor de considerarse la víctima que no es, el censurado que no es, el perseguido que no es, el humillado que no es y, en última instancia, el liberal que no es? Sí, porque el liberalismo, tradición ideológica compleja, incluye la consideración absoluta por los argumentos que surgen del Otro, de ahí que las grandes filosofías del siglo XX son filosofías del Otro en diálogo trascendente con las filosofías del liberalismo de otras épocas.

Me refiero a las grandes herencias del hegelianismo, el marxismo, la fenomenología, el existencialismo, el psicoanálisis lacaniano, y sin duda también de Heidegger, cada uno con sus diferencias y dificultades. No hacen otra cosa que replicar en variados ambientes históricos las grandes conquistas antiabsolutistas del liberalismo revolucionario. La conversión incesante a la que Vargas Llosa somete a sus personajes y opiniones, lo hace hoy un protagonista especial de la transformación del liberalismo de la alteridad (y algo de eso sabía cuando le escribió su buena carta a Videla para pedir por los escritores desaparecidos) en un liberalismo repleto de astucias aprendidas en los laboratorios de una derecha internacional poco afecta al debate, pero insaciable en la invención de villanos y esperpentos con los que sería pan comido debatir. No somos eso, Sr. Vargas. Si desea discutir, cuando dé sus conferencias entre nosotros, trate de afinar sus argumentos para que no sean simples fachadas con las cuales confundir a las buenas conciencias sobre los gobiernos populares que usted busca debilitar. Lo escucharemos de todas maneras, pero lo preferimos en su mejor agudeza antes que en su enunciación chicanera. No le hace bien quedar a un nivel inferior a la de las más débiles “zonceras” que el escritor argentino Arturo Jauretche supo criticar con ironía.

Si se le pudiera decir algo a Vargas Llosa –a su sensibilidad de novelista, no de articulista mal informado– le indicaríamos que deje de inventar hombres infames y réprobos, prefabricados en el laboratorio creado por alquimistas duchos en moldear marionetas como contrincantes, con las que les sería fácil discutir y derrotar sin la molestia del argumento. Si aun no le molesta argumentar, Sr. Vargas, ensaye hacerlo con nosotros, que no somos lo que usted caricaturiza sin resguardar estilo ni cuidado. El buen liberal, si no es excesivamente de derecha, dice que el ser es lo que es, pero que puede cambiar. Usted, como liberal, parece en cambio un arrebolado dialéctico de las catacumbas más atrevidas: el ser no es lo que es y es lo que no es. Y así, le gusta debatir contra espectros de su propia imaginación y encima se convierte en guevarista. Se lo festejamos. Cuando ofrezca sus conferencias quizás tendrá oportunidad de aclararnos tantas confusiones, y si se lo permite su papel de monarca en el Olimpo desde los que manda sus rayos de Júpiter sin averiguar de qué se trata, acaso se anime a debatir estos temas sin recurrir a injurias, que no lo favorecen, pues incluso el arte de injuriar requiere estar antes bien informado. Relea los consejos de Borges al respecto. O vea cómo debatieron, escribieron y formularon un universalismo desde su circunstancia peruana, José Carlos Mariátegui o César Vallejo. Confío, Vargas, que no los haya olvidado.

Fuimos nosotros los que dijimos que lo respetábamos como novelista, no sólo las suyas de los inicios, sino también las de su madurez. Es que tuvimos en cuenta para eso la condición amplia del lector contemporáneo, el lector que a pesar de ser buen custodio de sus propias exigencias, también se entrega a las obras bien planeadas y escritas, aunque salidas de un gabinete de recursos y géneros que ya no reservan sorpresas mayores. Si nos colocamos en las posiciones más rigurosas, es evidente que este es su caso, al ofrecer ahora una novelística para un lector abstracto internacional, facturada con buenos recursos, pero ajena a la aventura de las lenguas que se piensan a sí mismas en su argamasa interna de disonancias y experimentaciones.

Ahí, nos permitimos dudar de que usted siga frecuentando los horizontes de la gran novela –las de Faulkner, Conrad o Flaubert que esgrimiera en sus primeros escarceos–, sustituidas apenas por las técnicas del buen artesano. Créanos, Vargas Llosa, abra su escucha a quienes no sólo no lo censuramos ni lo injuriamos, escuche a quienes bien lo hemos leído y decidimos entablar una discusión con usted; no asemeje su labor literaria en lo que le queda de elegante, bien resuelta, sin duda ingeniosa, con los atributos del panfletista desflecado (adjetivo de David Viñas), que ve amenazas inexistentes, horrorosos nacionalismos, inquisidores atrabiliarios y otras yerbas del bestiario del ciudadano exquisito. ¿Nosotros atados a los postes restringidos de cualquier cierre cultural? No, amigo mío: somos hijos de José Martí, universalista latinoamericano, y de José Lezama Lima, poeta irredento. Nunca nadie quiso impedir sus conferencias; ahora le pedimos que las dé si es posible con los temas de este debate, que se informe adecuadamente sobre las ideas que trata de embestir, y una vez cumplido, que trate de exponer caballerescamente sus ideas, como en otros tiempos supo hacerlo. La ciudad que todos deseamos ver sin el mundo viscoso de las órdenes y oscuros poderes que usted caracterizó y criticó muy bien en sus primeros escritos, lo espera para un digno debate. No se hurte de él con esas fáciles prisas por el agravio inútil.

* Ensayista.

Texto: Pagina 12 - 14-03-11

miércoles 9 de marzo de 2011

Retrato de una Dama

Por Mónica Maristain

Desde México D.F.

Elena Poniatowska, escritora y periodista, nació en París el 19 de mayo de 1932. Llegó a México en 1941, donde se convirtió en una intelectual de energía inagotable, amiga de todos los personajes que construyeron la cultura diversa y transformadora del gran país centroamericano. Amiga de Juan José Arreola, de Carlos Monsiváis, de Diego Rivera, de Luis Buñuel y, sobre todo, amiga de su madre, a la que perdió en 2001, el mismo año en que recibiera el premio Alfaguara de novela por La piel del cielo.

Su crónica sobre la matanza estudiantil del 2 de octubre de 1968, reflejada en el libro La noche de Tlatelolco, es aún material de consulta inapreciable, y su novela Tinísima, dedicada a la fotógrafa italiana Tina Modotti, ha sido considerada un tratado de enorme belleza que da cuenta de los febriles años ’20 en un México que se abría al mundo.

Elena Poniatowska ganó el premio Rómulo Gallegos en 2007 por su novela El tren pasa primero, basada en el movimiento ferrocarrilero mexicano de 1959, y por su profuso trabajo en los medios gráficos, donde desarrolló una técnica impecable de la entrevista amena y confesional, esta hoy dulce anciana de origen aristocrático y de militancia de izquierda es considerada maestra de periodistas.

Octavio Paz la elogiaba porque “domina el arte de escuchar” y el cronista y escritor Carlos Monsiváis, su gran amigo fallecido en 2010, le decía “Elenita” con una ternura que ella añora hoy, casi con desgarro. Al fin y al cabo, fue Poniatowska la que hizo temblar el Palacio de Bellas Artes en el pasado junio, cuando en un estremecedor discurso preguntó al aire y con voz fuerte y llorosa: “¿Qué vamos a hacer sin ti, Monsi? Aquí estamos tus amigos, preguntándote, por qué nos hiciste esto... Por qué no nos preparaste para tu ausencia...”

Su apellido es de origen polaco y su familia vivió en Francia durante tres generaciones. Toda su vida en México ha sido al servicio de las causas sociales y de un oficio que abrazó con pasión en 1953, “por el afán de saber, de participar y también el afán de ser querido”.

Lee a todas horas y escribe todo el tiempo, pero jamás aceptaría que la llamaran una intelectual. “Soy una mujer ama de casa. Tengo diez nietos, voy al supermercado y tengo que pulir las lámparas, hacer el desayuno, hacer la comida, hacer la cena. Me gusta mucho hacer eso. Y pienso que debí hacerlo más cuando mis hijos eran pequeños, en vez de apasionarme con la escritura”, se lamenta.

A la literatura la mira con respeto. “Ahora, con la edad, pienso que me cuesta más trabajo ser crítica, y a medida que avanza el tiempo en vez de ganar seguridad, la pierdo”, admite.

Sin embargo, no le va nada mal con sus novelas. En un territorio editorial donde la competencia se ha hecho feroz, esta mujer de ojos azules, pelo blanco y muy bien llevados 79 años, acaba de ganar el premio Biblioteca Breve 2011 por la novela Leonora, dedicada a su amiga, la pintora inglesa Leonora Carrington.

El jurado, integrado por los escritores José Manuel Caballero Bonald, Pere Gimferrer y Rosa Montero, el catedrático de literatura y crítico literario Darío Villanueva y por la editora Elena Ramírez, afirmó que “en un escenario cosmopolita y con recursos verbales magistrales, Elena Poniatowska construye una figura femenina turbadora en la que se encarnan los sueños y las pesadillas del siglo XX”. El galardón, que se otorga anualmente, está dotado con 30.000 euros (algo más de 40.000 dólares).

–¿Le gusta seguir recibiendo premios?

–Claro, me gusta mucho. Los premios son un aliciente a tanto trabajo, tanto esfuerzo. Realmente es muy difícil escribir. No es nada alivianado. Digamos que es más fácil hacer periodismo, ¿no le parece? Por ejemplo, si tuviera que hacer una entrevista o una crónica, ya sé que con ese tema de las prisas, con esa cuestión de la entrega, puedo librarme del compromiso. Si sale algo más o menos siempre tendré la excusa de que no tuve suficiente tiempo. Pero aislarse y estar encerrada durante un tiempo para hacer una novela, la llena a una de mucha responsabilidad. La literatura es un acto solitario, todo depende de uno mismo, no le puede echar la culpa a nadie.

–¿Y cómo se enteró de que había ganado el Biblioteca Breve?

–Me llamaron por teléfono y la verdad me puse muy contenta. ¡Es Seix Barral! Además, con la situación de guerra que estamos viviendo en México, es una buena noticia que una mexicana gane un premio. Esta espantosa guerra del narco nos está doliendo a todos los ciudadanos y espero realmente que las cosas cambien, aunque no para mal, claro está.

–A lo largo de su carrera, ¿qué importancia han tenido los premios?

–Bueno, fue muy importante el Rómulo Gallegos en 2007. Me acuerdo mucho cuando gané el Alfaguara. Me dio mucha alegría por un lado, pero por el otro estaba muy triste. Ese fue el año en que murió mi madre, que fue una mujer extraordinariamente valiente. Era bellísima, tímida y extremadamente preocupada por sus hijos. Quiero demostrar mi cariño, ser así, como era ella.

La Carrington

Poniatowska suele decir de Leonora Carrington que es “una madre devota, de vocación total hacia la maternidad”. Carlos Monsiváis destacaba de ella “su gran compromiso con los principios libertarios del movimiento estudiantil del ’68”. Carlos Fuentes adora sus cuadros. “La imaginación no es sólo el reflejo de la realidad: la crea”, afirma el autor de La muerte de Artemio Cruz cuando habla de la plástica de esta artista nacida el 6 de abril de 1917 en el pueblo de Chorley, en Lancashire, Inglaterra, quien abrazó la corriente surrealista gracias a su encuentro en 1936 con el pintor alemán Max Ernst, con quien también mantuvo una relación sentimental.

En París, Carrington se hizo amiga de famosos surrealistas como el pintor catalán Joan Miró y el poeta francés André Breton. De militancia antifascista, Leonora también se volcó de manera rigurosa a la escritura, hecho que según Monsiváis “distingue notablemente su manera de pintar”. Carrington llegó a México en 1943 y desde entonces formó parte activa de la vida cultural azteca.

Hoy, Elena Poniatowska vuelve a ponerla en el centro de atención con un libro que, asegura la escritora, “no es ni una crítica de la pintura de Leonora Carrington ni una biografía. Es una obra basada en conversaciones que sostuvimos durante múltiples entrevistas, en los libros de la propia Leonora y en los que se han escrito sobre ella: el de Whitney Chadwick, el de Susan L. Alberth, el de Julotte Roche”.

En un artículo publicado en el periódico mexicano La Jornada, Poniatowska reveló que conoció a la pintora, que es tema de su reciente novela, en los años ’50. “La primera entrevista que le hice apareció en el periódico Novedades, que ya no existe. En estos últimos años he visitado a Leonora a menudo. Hablar con ella de su infancia fue sencillo. Yo le contaba de la mía y, a pesar de los quince años de diferencia en edades, había muchas semejanzas en la forma europea en que nos educaron. De lo que no habló fue de Max Ernst. Cuando le pregunté si había sido su gran amor, respondió que cada amor era distinto; cuando le comenté que su matrimonio con Renato Leduc había sido sólo conveniencia, respondió: ‘Bueno, tampoco’...”

“Leonora no es sólo un acto de amor sino también un homenaje a la vida y a la obra de esta mujer que ha hechizado a México con sus colores, sus palabras, sus delirios, sus arranques, sus historias. Trajo a nuestro país todos los recuerdos de sus vidas anteriores, todos los paisajes, los caminos bajo las acacias, todas las verduras que en México no se comían como los salsifíes, las endivias, las alcachofas. Trajo a Simone Martini, a Piero della Francesca, al Bosco y a Grünewald. Pudo haber vivido en Inglaterra, su país de origen, en los Estados Unidos, en Francia o en España, pero es un privilegio saber que un artista de su altura haya decidido ser mexicana. La deuda con ella es inestimable.”

–¿Cómo es Leonora Carrington?

–Es una mujer maravillosa, tiene una sonrisa preciosa, posee inteligencia y sentido del humor. Me da mucho gusto visitarla. Ella no sería lo que ahora es sin México, siente que la gente la admira y la quiere, es una persona extraordinaria y fuera de lo común; desde hace muchos años fuma y fuma tanto que pienso que un día se va a evaporar con el humo del cigarro.

–¿Sabía que usted estaba escribiendo una novela sobre ella?

–Ay, no sé. Seguro que no. Y si lo sabía, no le importó. A ella no le importan las cosas que se escriben o se dicen de ella. Le gusta la política o habla de las cosas inmediatas, comunes, cotidianas. Está por encima de todo mito.

–¿Y por qué eligió la novela como género para hablar de Leonora y no una biografía?

–Mire usted, no tengo formación académica para escribir una biografía. Me da mucha flojera eso del pie de página. Además, en Leonora hay muchas cosas inventadas, hay diálogos que no existieron. Ella, además de ser pintora, es una gran escritora, que narra muy bien. En mi libro hay muchos cuentos que ella me ha pasado.

Mucho trabajo, mucho esfuerzo

–¿Sus hijos son lo que usted hubiera querido de ellos?

–Sí. Son muy buenos, desprendidos. Muy dispuestos a dar a los demás, tienen carreras, les gustan los árboles, son buenos con los animales, tienen perros y gatos.

–¿Son sus lectores?

–Poco. Quizás han leído un libro, pero no lo sé. Me parece espantoso, pesarles, imponerles. Nunca les pregunto si han leído algo o no. Creo que cuando me muera leerán algo para saber, pero ahora es como un trabajo, hablamos de cosas generales.

–Y en la relación con su hija, ¿cree que hay cosas parecidas a las que usted tenía con su mamá?

–Sí, siento que mi hija es muy noble, muy agradecida. Mis hijos son gente de primera, porque no viven para ellos mismos o para estupideces como para un coche o una casa. Ellos viven para los demás.

–¿Lee más de lo que escribe o escribe más de lo que lee?

–Pues escribo mucho, porque sigo haciendo mucho periodismo, pero quisiera dedicarme nada más a los libros. Ahora siento que se me acerca más el fin y quisiera poner orden en todos mis papeles, no soy organizada, me faltan muchos materiales. Mis hijos no van a querer todo lo que hay aquí, no los puedo abrumar, en la vida moderna de los jóvenes no hay cabida para los libros, entonces, quiero organizar, recuperar. Tengo muchísimas libretas en las que hay cuentos y poemas y quisiera ver de qué se trata. Y quisiera donar, porque si yo me muriera ahora les dejaría un gran problema.

–¿Escribiría sus memorias, por dónde empezaría a contarlas?

–He puesto mucho de mí en las novelas, entonces creo que puedo seguir haciéndolo en novelas. Uno va poniendo cachitos de lo que uno vive. De lo que uno experimenta.

–¿Y qué historias se quedaron en el camino?

–Bueno, hay muchas. Como entrevistas que no hice, por ejemplo me hubiera gustado entrevistar a Nelson Mandela, me hubiera gustado entrevistar a Dr. Atl (seudónimo del pintor mexicano Gerardo Murillo) que me vino a buscar a la casa.

–¿Qué quería el Dr. Atl?

–Bueno, vino por amable, supongo que habría escuchado hablar de mí y me quería saludar, conocer. Yo no lo fui a buscar y esperé y después murió. Hay muchas cosas que no he hecho. He trabajado mucho, la cantidad de volúmenes y volúmenes de entrevistas, algunas muy inútiles que me ha mandado a hacer, claro, el jefe de redacción.

–¿Cuál es la entrevista inútil?

–Como era mujer, me mandaban a hacer notas de consejos de belleza, de moda, crónicas de bodas. A mí eso no me interesaba.

–¿Y qué libros vienen?

–Bueno, me faltan nueve para cumplir mi objetivo.

–¿Cuál es ese objetivo?

–Hacer un libro para cada uno de mis nietos. Tengo diez. Leonora está dedicado a mi nieto Thomas Haro Refuveille. Y el próximo será para Inés, mi nieta, la hija de Felipe. Voy a ir de mayor a menor.

–¿Y sobre qué escribirá?

–Bueno, tengo muchas cosas en la cabeza. Quiero escribir una novela sobre mi marido Guillermo Haro (un astrónomo de gran relevancia, padre de sus hijos y en quien Elena se inspiró para escribir Piel del cielo). También quiero hacer una novela sobre los Poniatowski, porque encontré que Estanislao Poniatowski fue amante de Catalina la Grande; podría hacer algo sobre esa época, me gustaría mucho.

–¿Es cierto eso de que en México no se lee?

–No, no es cierto. Los mexicanos sí leen. Lo puedo ver por mi propio libro La noche de Tlatelolco, que se sigue vendiendo a través de los años. Y hoy mismo le mandé un libro a alguien porque me dijo: ¡Ay, no lo leí! De todos modos, siento que no hay un público como lo habría en Argentina o en Europa.

–Ahora que se va a España a presentar su libro, ¿le A gusta viajar?

–Sí, me gusta, aunque no quisiera ser el tema principal de cualquier plática en España. En eso, me estoy pareciendo a Leonora Carrington. Me gustaría más dialogar sobre las cosas que pasan en el mundo y no tanto de mí.

publicado en diario pagina 12 - 09-03-11 .

domingo 23 de enero de 2011

Cosquin Rock 2011 ...¡¡¡ Allá vamos !!!....


Definitivamente Cosquin Rock es uno de los festivales más importantes de Latinoamérica y sin duda el primero en marcar la ruta de los nuevos mega eventos internacionales del género en Argentina.

Este festival toma el nombre de la ciudad que lo vio nacer. Cosquín es una localidad ubicada a poco más de 60 km de la capital mediterránea y es conocida a nivel internacional por los festivales de raíces folklóricas que alberga durante el verano.

La idea de compartir la tradicional plaza folklórica con un pariente, en ese entonces, tan lejano como el rock, surgió de la voz del festival “Aquí Cosquín”. Fue Julio Márbiz, el histórico presentador del evento de las 9 lunas, quien abrió la puerta del estadio, para que José Palazzo comenzara a soñar con un festival de Rock.

Lo que desde un principio pareció salido de un brote de locura, prontamente iba tomando color. El tridente conformado en ese entonces por José Palazzo, Costantino Carrara y Héctor “El Perro” Emaides fue consolidando la idea junto a dos bandas clave: Divididos y Los Piojos. La grilla también se completó con grupos como Las Pelotas, Catupecu Machu, Bersuit Vergarabat, Pez y Kapanga. Más de 14 bandas repartidas en dos jornadas, Sábado 10 y Domingo 11 de febrero de 2001.

Un año más tarde, a pesar de la crisis que desde fines del 2001 conmovía a todo el país, el festival seguía en pie, y no sólo eso… se decidió redoblar la apuesta. Se convocaron 36 grupos para pisar el escenario Atahualpa Yupanqui, entre los cuales se encontraba Pappo´s Blues y Riff, Babasónicos, Las Pelotas, Divididos, Catupecu Machu, Ratones Paranóicos, Ataque77, entre otros. La cantidad de días había aumentado, y también las preocupaciones. Durante la noche del viernes 8 de febrero del 2002, un grupo intentó entrar por la fuerza, lo que desencadenó en una riña que tuvo como resultado un par de detenidos, roturas de vidrios y, lo peor, el festival estaba a punto de suspenderse. Por suerte todo se solucionó en cuestión de horas y Cosquin Rock sobrevivió para recordarlo.

Para el 2003 Charly García fue convocado como una de las estrellas que coronarían la tercera edición. Su actuación entre las sábanas de una cama, tendida en medio del set fue memorable.

En esta oportunidad fueron 4 días (8, 9 10 y 11 de febrero) y entre las bandas que se presentaron en el CR 03 se encontraban: Divididos, Almafuerte, Kapanga, Las Pelotas, Catupecu Machu, Charly García, Fito Paez, Los Piojos, Pappo. Lo que se destaca de esta grilla fueron los increíbles cruces en el escenario que se dieron durante la presentación de Charly, quién apenas comenzó a tocar “Cerca de La revolución” invitó a Fito a subir al escenario; o el show de Los Piojos y Las Pelotas, haciendo “Shine” juntos.

Para el 2004 la grilla era increíble. Se planearon 4 días (5, 6, 7 y 8 de febrero). Los principales grupos eran: Charly García, Fito Páez, Los Piojos, Leon Gieco, Spinetta, Las Pelotas, Divididos, Molotov, Bersuit Vergarabat, Attaque 77, Catupecu Machu e Intoxicados. A pesar de esto, fue un año caótico para Cosquin Rock. Varios acontecimientos tiñeron de malos recuerdos esta cuarta edición. Por empezar, a raíz de unos cambios que la organización propuso efectuar en la infraestructura de la plaza, el pueblo de Cosquin se levantó en contra del festival, intentando que no se hagan modificaciones en el histórico predio. Por otro lado, los sponsors retiraron su apoyo a pocos meses de su realización. Continuando con la seguidilla de hechos lastimosos, la intendencia puso trabas continuamente para el desarrollo del encuentro. Sumado a esto, llegado el primer día, la ciudad quedó desabastecida en horas y las calles estaban colapsadas de gente; Andrés Ciro se lesionó en medio del show de Los Piojos; hubo graves problemas en la organización. Y la gota que rebalsó el vaso, por problemas en el sonido Charly se enojó y abandonó el escenario. La gente, ya (muy) enojada, comenzó a romper lo que encontraba a su paso…. Cosquin Rock 04 parecía embrujado.

Finalizado el festival, se replantearon muchas cosas para no cometer errores en 2005. La producción comenzó con tiempo a organizar la 5ta edición, pero la intendencia continuaba poniendo obstáculos para realizar el evento en Cosquin. Y a pesar de la voluntad y los intentos de armonizar intereses, no se llegó a un acuerdo, y la producción decidió mudar el festival a otro predio.

Al año siguiente el festival renacería en otro lugar. El mega evento se asentó en una pequeña localidad, la Comuna San Roque. Este nuevo encuentro nacional de bandas se desarrollaría con tres escenarios simultáneos a orillas del lago y enmarcado por las mágicas sierras. Las esperanzas estaban renovadas y, a pesar del trajín que significaba mudarse a un lugar completamente vacío (sin ni siquiera tendido eléctrico), parecía ser proyecto auspicioso. Se habían programado 5 noches, de las cuales, la primera sería coronada con la presencia de Charly García, totalmente gratis. También se esperaba la presencia de Callejeros, que en esa época eran la banda del momento; Sepultura, Marky Ramone, Molotov y Barón Rojo, además de las mejores figuras nacionales (Charly García, Leon Gieco, Luis Albero Spinetta, Los Cafres, Fidel Nadal, Divididos, Catupecu Machu, Riff, Babasonicos, Rata Blanca, Las Pelotas).

Todo parecía moverse sobre ruedas, hasta que ocurrió la peor catástrofe del rock nacional. La tragedia de Cromañón. Como era de prever, este funesto evento repercutió gravemente en Cosquín Rock. El mundillo rockero se dividió entre los que apoyaban a la banda de Fontanet y los que le dieron la espalda. Al igual que muchos músicos, la mayoría de los Sponsors se bajaron del festival. Sumado a esto, El Perro, abandonó el proyecto, dejándolo en manos de Palazzo y del “Negro” Constantino. Obviamente Callejeros no tocó y en su lugar, el cierre lo haría León Gieco.

Volviendo al primer día y la actuación de Charly, esta también fue un poco accidentada. Las puertas del festival se abrieron y 40 mil personas pisaron por primera vez el predio de la montaña. Todos esperaban a Charly García… y sí que esperaron. Llegó 8 horas tarde, pero aún así, la gente quedó conforme. Fue un show de casi 3 horas, sin dudas uno de los mejores conciertos que ofreció en su vida. El resto de los días se desarrollaron con normalidad.

El 2006 el rock se viste nuevamente de luto. Pappo pierde su vida en enero de ese año, y la necesidad de homenajearlo era compartida por todos, organizadores, músicos, fanáticos… y así fue. Norberto Napolitano tuvo su tributo junto a sus compañeros de ruta.

La sexta edición contaba con 5dias nuevamente (25, 26, 27, 28 y 29 de Enero). Fueron más de 120 grupos entre los que se encontraban principalmente: Skay Beilinson, Leon Gieco, Los Cafres, El Bordo, La 25, Miranda, Nonpalidece, Fidel Nadal, Catupecu Machu, La Vela Puerca, Babasonicos, Rata Blanca, Las Pelotas, Intoxicados, Los Violadores, Cadena Perpetua, Dos minutos.

El clima fue un eterno rival del festival. El día en que Skay debía probar sonido hubo un tifón en Santa María de Punilla, provocando desastres en la estructura del festival, pero las cosas se arreglaron y todo siguió como debía. Ese Cosquín fue memorable. Gracias a la idea de Skay se produjo un “encuentro cultural” en el que participaría Rocambole, el mítico retratador Ricotero, con una muestra de serigrafías de su autoría, también fueron invitados algunos periodistas especializados y la gente de la Unión de Músicos Independientes para dar charlas abiertas al público.

En el 2007, Cosquin Rock volvió a la mesurada cifra de 3 días de festival. Viernes 9, Sábado 10 y Domingo 11 de Febrero, la montaña volvía a latir al ritmo del rock. Esta vez, la estrella del Festival fue Callejeros y 30 mil fanáticos se congregaron para disfrutarlos, durante la tercer jornada.

Al año siguiente se siguió con la modalidad de los tres días (Viernes 8, Sábado 9 y Domingo 10 de febrero de 2008). Suicidal Tendencies, Attaque 77, La Vela Puerca, Catupecu Machu, Cafe Tacuva, Los Cafres, Carajo, Árbol, Todos tus muertos, Almafuerte, Horcas, O`connor, Kink, Los Gardelitos, Intoxicados, Las Pelotas, Ratones Paranoicos, Los Violadores, Cadena Perpetua, 2 minutos, son algunas de los casi 80 grupos que sonaron en la Comuna San Rock-e.

La presentación de Los Gardelitos, durante el cierre de la segunda noche, fue digna de mención. Bajo una lluvia torrencial, el grupo de Eli Suárez brindó un show realmente enérgico, con más de 10 mil personas saltando bajo el agua.

Ese año, Los Piojos volvieron a tocar en Cosquín el domingo 10, debutando en el nuevo predio, luego de 3 años de ausencia. Cerrando la noche, se proyectó Luca, la película de Rodrigo Espina que narra la vida del cantante de Sumo.

En la novena edición, se esperaba la participación de uno de los grupos más importantes del heavy metal y hard rock internacional: Deep Purple. Las fecha del festival estaba programada para el 13, 14 y 15 de febrero del 2009, pero a raíz de un cambio de último momento en la gira de los Purple, se debió trasladar todo una semana más. Otra de las modificaciones fue la inclusión de una nueva jornada en la grilla. Sería el 27 de febrero, día en el que actuaría Manu Chao con su radio Bemba.

Entre las casi 80 bandas que se presentaron en este festival se encontraban: Intoxicados (el último show de la agrupación, antes de que Pity Álvarez volviera con Viejas Locas), Babasonicos, Catupecu Machu, León Gieco + D-MENTE, Las Pastillas del Abuelo, Massacre, Todos Tus Muertos, Las Manos de Filippi, Shaila, Almafuerte, Deep Purple, La Vela Puerca, No Te Va Gustar, Los Cafres, Cielo Razzo, Los Piojos, Las Pelotas, Ratones Paranoicos, Los Gardelitos, Viticus, Manu Chao, Karamelo Santo, Kapanga.

Y finalmente llegó el momento esperado y, a la vez, el que nadie imaginó desde un principio. Cosquin Rock llegó a cumplir la década y se celebró durante el viernes 12, sábado13 y domingo 14 de febrero. Esta edición se planteaba como una fiesta y estaban todos invitados. El viernes se presentó Emir Kusturica desquiciando al público con sus sonidos balcánicos. Además participaron de la grilla Skay, Las Pelotas, Las Pastillas del Abuelo, El Cuarteto de Nos, Dancing Mood, La Franela, La 25, Gardelitos, Cielo Razzo, Almafuerte, Sepultura, Dead Mar- I, Masacre (Colombia), Babasónicos, Charly Garcia, Ratones Paranoicos, Babasonicos, Die Toten Hosen y Viticus, entre otros.

La segunda noche iba a ser para Callejeros, pero por problemas de público conocimiento se tuvieron que bajar de la grilla y en su lugar, Viejas Locas cerró las dos primeras noches. La tercera jornada estuvo a cargo de un Charly García completamente renovado. Durante los tres días se incorporó el museo de Peter Capusotto donde se mostraba la indumentaria que utiliza el ex Cha Cha Cha para darle vida a sus personajes.

En el 2011, Cosquin Rock vuelve a mudarse a una nueva sede para una mayor comodidad y calidad organizativa. Hasta ahora era lo único que se conocía. Pero además, es sabido que el festival está por cumplir 11 años de trayectoria y en su haber, una serie de acontecimientos han forjado una esencia que va más allá de los lugares de asentamiento y sus invitados estelares… Son estas y muchas otras anécdotas las que lograron darle vida propia a un festival que, más allá de su existencia, por siempre seguirá palpitando en la montaña.

Fuente: www.cosquinrock.net



martes 11 de enero de 2011

El día en que el mundo volvió a quedar patas para arriba

Creadora de personajes entrañables, como Manuelita la tortuga, y de canciones inolvidables, fue una de las grandes figuras de la cultura popular del siglo XX. Escribió más de 40 libros y no esquivó nunca –ni siquiera en dictadura– el debate político.

Por Silvina Friera - Pagina 12 - 11-01-11

Verano imperdonable, con la tristeza embotellada en los ojos, en el cuerpo. El país está de riguroso luto. Las niñas y los niños de ayer, las mujeres y los hombres de hoy que siguen cantando a coro a Manuelita que vivía en Pehuajó tienen una pena infinita. Esas voces ahora se quiebran –la congoja siempre desafina– cuando intentan completar lo que hizo la tortuga: un día se marchó. “¡Qué de campanas en la sangre siento/ cada vez que me olvido de la muerte!/
Pero sucede que ella no me olvida”. Estos versos, pletóricos de exquisito dolor adolescente, pertenecen al primer libro que publicó María Elena Walsh, Otoño imperdonable, en 1947. Prologaban, con la energía desmesurada delosprimeros pasos, la obra de una artista genial, tan fuera de ser
ie que todo lo que tocaba –poesía, narrativa, música, dramaturgia– devenía inmediatamente en oro. Tan fuera de serie es –en presente, porque su inmenso legado no admite el pretérito– que considerarla un “icono nacional, “prócer cultural”, “blasón de casi todas las infancias”, “un mito o patrimonio de la Argentina”, es recitar –de memoria– una seguidilla de lugares comunes de la lengua contra los que ella luchó hasta pulverizarlos. La muerte no se olvid
ó de ella. Aunque se deseó que la noticia se hiciera humo, como un mal presagio, ayer murió María Elena o la Walsh –como prefiera cada lector–, a los 80 años, “luego de una prolongada internación y como epílogo de padecimientos crónicos que la aquejaban”, según indicó el parte emitido por el Sanatorio de la Trinidad.

La muchacha que alguna vez se definió como “desabrida, limpia y chúcara” nació en “cuna de oro” el 1º de febrero de 1930, en Ramos Mejía. Su padre, Enrique Walsh, era un alto empleado de los ferrocarriles, “un anglo-argentino enamorado de Dickens y fabuloso músico autodidacto” que tocaba muy bien el piano. Su madre, Lucía Elena Monsalvo, descendía de andaluces. En la tranquila población de la línea del Oeste, la niña trovadora crecía con el abono ideal: infancia de clase media ilustrada, rodeada de libros y de cine. Entre sus fantasías más secretas –confesaría muchos años después, cuando ya era María Elena Walsh y se arrimaba a la orilla de lo que se llama un clásico– se imaginaba cantando y bailando en un escenario, como en las “maravillosas” comedias musicales que admiraba, las de Ginger Rogers y Fred Astaire. En el aula de sus recuerdos brillaba la alumna aplicada, amiga atenta de los árboles y las gallinas, y del pastito que brotaba entre los ladrillos de las antiguas veredas, las mismas que evocó en una de sus canciones, “Fideos finos”. En ese ambiente de libertad, el oído se afinó con las canciones tradiciones inglesas para niños que su padre le cantaba. Ahí comenzó a meter manos a la obra gracias a las construcciones verbales del nonsense británico.

Dueña de un pudor victoriano que se confundía tal vez con timidez, María Elena se plantó, incorregible en su rebeldía, cuando a los 12 años decidió ingresar a la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano. Allí conoció a la fotógrafa Sara Facio, quien con los años se convertiría en su “gran amor, ese amor que no se desgasta sino que se transforma en compañía perfecta”, como se lee en su última novela autobiográfica, Fantasmas en el parque, publicada en 2008. En 1945, con tan sólo 15 años, apareció su primer poema, titulado “Elegía”, en la revista El Hogar, y también escribió para el diario La Nación. Dos años después, en ese 1947 dolorosamente inolvidable, murió su padre al mismo tiempo que publicaba el poemario Otoño imperdonable, que recibió el segundo Premio Municipal de Poesía. Una lluvia de elogios coronó a la “joven promesa”. Jorge Luis Borges, Pablo Neruda, Silvina Ocampo y Juan Ramón Jiménez celebraron ese primer libro.

Cuando se recibió de profesora de Dibujo y Pintura, enfiló con una beca para la Universidad de Maryland (Estados Unidos), invitada por Jiménez, el autor de Platero y yo. Los seis meses que permaneció junto al poeta fueron una experiencia traumática. Inolvidable, en el peor de los sentidos. “Cada día tenía que inventarme coraje para enfrentarlo, repasar mi insignificancia, cubrirme de una desdicha que hoy me rebela –escribió Walsh en un texto publicado en la revista Sur, en 1957–. Me sentía averiguada y condenada. Suelo evocar con rencor a la gente que, mayor en mundo, tuvo mi verde destino entre sus manos y no hizo más que paralizarlo.”

De regreso en Buenos Aires, consiguió la medicina para superar ese mal trago junto a Jiménez. Volvió a escribir ensayos en diversas publicaciones y frecuentó los círculos literarios e intelectuales. “Como a sus vanas hojas/ el tiempo me perdía./ Clavada a la madera de otro sueño/ volaban sobre mí noches y días.” Otra vez llegó un libro, el segundo poemario, Baladas con Angel, editado en un mismo volumen con Argumento del enamorado, de Angel Bonomini, quien entonces era novio de María Elena. No todo iba viento en popa, aunque pocos lo pudieran percibir. No soportaba las presiones familiares ni de la sociedad. Para ella el peronismo era una “dictadura”. Necesitaba un cambio, respirar otros aires. La aventura arrancó con una carta que sería el principio de una asociación artística y amorosa. La tucumana Leda Valladares, que entonces se encontraba en Costa Rica, la tentó con una propuesta: juntarse en Panamá para rumbear juntas hacia Europa. En el barco Reina del Pacífico, María Elena se probó el traje de cantante. Días y noches su voz se fue fogueando con las zambas de Yupanqui y los hermanos Abalos; cantó chacareras, bagualas y vidalitas anónimas, al son de los instrumentos de la compañera tucumana. Instaladas en París en 1952, en el Hôtel du Grand Balcon, una desvencijada pensión de artistas, la dupla fue eclipsando los escenarios parisienses con su exótico repertorio de canciones folklóricas. El dúo llegó nada menos que al famoso cabaret Crazy Horse. Pablo Picasso, Jacques Prévert y Joan Miró estuvieron entre su fascinado público. Las muchachas compartieron camarín con Charles Aznavour, por entonces un simple debutante.

En la “ruta a la libertad”, en la París donde se codeó con la chilena Violeta Parra y grabó sus primeros álbumes –Chants d’Argentine (1954) y Sous le ciel de l’Argentine (1955), con canciones de tradición oral del folklore andino argentino–, empezó a escribir su primer libro para chicos, Tutú Marambá. Leda & María Elena volvieron a la Argentina en 1956 y pronto salieron de gira por el noroeste argentino. Después grabarían los dos primeros álbumes en el país, Entre valles y quebradas vol 1 y Entre valles y quebradas vol 2, ambos de 1957. Canciones de Tutú Marambá (1960) incluye las primeras canciones que harían famosa a María Elena: “La vaca estudiosa”, “Canción del pescador”, “El Reino del Revés” y “Canción de Titina”. El espectáculo musical-dramático para niños concebido por el dúo, Canciones para mirar, se estrenó en el Teatro San Martín en 1962. A partir de doce canciones, Leda y María irrumpían en el escenario vestidas como juglares mientras los actores –Alberto Fernández de Rosa y Laura Saniez– representaban mímicamente, entre otras, “La Pájara Pinta”, “Canción del estornudo” y “La mona Jacinta”. La sociedad parió un nuevo espectáculo más, Doña Disparate y Bambuco, dirigido por María Herminia Avellaneda, donde aparecieron el Mono Liso y la tortuga Manuelita, el personaje insignia del universo infantil amasado por Walsh.

Antes de la separación de María Elena & Leda, hubo un último disco, Navidad para los chicos (1963). Etapa creativa y amorosa cerrada, publicaría un puñado de libros para chicos –El reino del revés (1964), Zoo loco (1964), Dailan Kifki (1966), Cuentopos de Gulubú (1966) y Aire libre (1967), que consolidó el universo infantil que MEW construyó en la década del ’60. Desde entonces, las infancias de millones de argentinos estarán enlazadas por una liturgia inoxidable.

Narradora del disparate, “milagrera” a la hora de expandir el humor y el absurdo, irreverente hasta lo inconcebible, además de irónica y satírica, no habrá otra igual. La genia MEW, como si fuera una hechicera, tenía una pulsión poética extraordinaria. En la matriz de su escritura está la poesía. En el prólogo de Hecho a mano, su poemario para adultos de 1965, está la clave. “No sé, yo solamente versifico/ pura conversación a mi manera”, decía. Las etapas, del folklore a las canciones para chicos, pasaban. La poesía siempre quedaba. En el ’68 arrancó con sus recitales unipersonales para adultos, Juguemos en el mundo, que fue disco también y en 1971 se transformó en una película en la que actuó, dirigida por Avellaneda. Ese espectáculo-disco incluía la emblemática “Serenata para la tierra de uno”: “Porque me duele si me quedo,/ pero me muero si me voy/ con todo y a pesar de todo/ mi amor yo quiero vivir en vos”.

A la Walsh –opción que suena mejor para repasar sus intervenciones públicas– le encantaba levantar polvareda. La bandera que se enarboló como símbolo de libertad y coraje fue el artículo que publicó en 1979 “Desventuras en el País-Jardín de Infantes”, cansada por la censura y las prohibiciones de películas, programas de televisión y libros. Ya estaba retirada de los escenarios; dictadura, terror y espanto trajeron el parate artístico en 1978. Esa pieza contra la figura del censor merece ser revisada y discutida sin menoscabar la importancia capital que tuvo. Un párrafo de los menos recordados legitima sin artilugios lingüísticos el accionar de la represión y convalida la teoría de los “dos demonios”. “Que las autoridades hayan librado una dura guerra contra la subversión y procuren mantener la paz social son hechos unánimemente reconocidos –señaló en ese texto–. No sería justo erigirnos a nuestra vez en censores de una tarea que sabemos intrincada y de la que somos beneficiarios. Pero eso ya no justifica que a los honrados sobrevivientes del caos se nos encierre en una escuela de monjas preconciliares, amenazados de caer en penitencia en cualquier momento y sin saber bien por qué.” Ante la posibilidad de implementar la pena de muerte en el país, en 1991 escribió un poema demoledor: “Cada vez que se alude a este escarmiento, la Humanidad retrocede en cuatro patas”. La Walsh no sintonizaba con el imperativo de la “corrección política”. Una de sus últimas intervenciones más criticadas fue cuando –en 1996– invitó a la Carpa Blanca docente a retirarse de la plaza “por autoritaria e inofensiva”.

Su primera novela para adultos, Novios de antaño, fue publicada en 1990, el mismo año en que recibió el Doctorado Honoris Causa de la Universidad Nacional de Córdoba, cuando ya era –desde 1985– Ciudadana Ilustre de la Ciudad de Buenos Aires. En 1994 se recopilaron las canciones completas para niños y adultos bajo el título Las canciones; toda su obra literaria ha sido reeditada por Alfaguara y sus libros han sido traducidos al inglés, francés, hebreo, italiano, finés, danés y sueco. En una de sus últimas entrevistas con el suplemento Radar habló de su reconciliación con el peronismo. “Al ver los manejos de la Revolución Libertadora recapacité sobre todo lo que había sido la obra del peronismo, aparte de sus manejos, así, represivos, digamos. Me di cuenta de lo que había representado para el pueblo, que es mucho. Años después viajé por el interior y la única escuela que había y el único puente eran restos de esa época del peronismo.” Se burlaba, en esa entrevista, sobre lo que le generaba la palabra “póstumo”. La pensaba como “una especie de chiste”. Y confesaba que le gustaría ser recordada “como alguien que quería dar alegría a los demás”. La vida sin María Elena tiene un gusto amargo. Entre risas y lágrimas, dos sentimientos que no son incompatibles, los argentinos la despedimos, emocionados: “¡Gracias, maestra, por tanta alegría!”.


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